Archivo de la etiqueta: feminismo

La discusión sobre nosotras sin nosotras

Estándar
La mujer decide....

La mujer decide….

Se acerca el 28 de septiembre, cumpleaños de una maestra y amiga y además Día de Acción Global por un Aborto Legal, Seguro y Gratuito.
El debate, como siempre, no es con las mujeres que somos las que abortamos sino entre politicOs, médicOs, sacerdotes, casualmente casi todos hombres… ¿dónde estamos las mujeres cuando otras personas (hombres) hablan, deciden y legislan sobre nosotras y nuestros cuerpos?

Hace poco vi el documental “After Tiller” ( aquí el link por si lo quieren ver online, en inglés, sin subtítulos: http://www.putlocker.tw/watch-after-tiller-online-free-putlocker-2013.html ), que habla de las cuatro personas que quedan en EEUU practicando abortos en el tercer trimestre del embarazo (27 a 40 semanas de gestación) después del asesinato del Dr. George Tiller. Tiller era un médico cuya clínica donde ofrecía abortos (también) en el tercer trimestre, ya había sido objeto de un atentado de bomba en 1986 y el mismo había sido víctima de disparos en sus brazos en el 1993, en ambas ocasiones, la agresión venía de activistas anti-aborto/pro-“vida”.

El documental me gustó bastante porque pone sobre la mesa el tema de aborto en el 3er trimestre y muchas veces, aquí en Latinoamérica estamos hablando apenas de la posibilidad del aborto antes de las 12 semanas… y ni pensar en después de eso. En el documental vemos el debate sobre el aborto en la tele, en la calle, en las clínicas de aborto, en entrevistas con las/los médicas/os. Y me sigo preguntando ¿dónde estamos las mujeres? Es importante saber de y tener el debate con los medios, la comunidad médica, las/los gobernantes pero… si esas clínicas están abiertas no es porque esas/os médicas/os sean pecadoras/es y ayudantes de satanás, es porque las mujeres buscamos y queremos esos abortos, es porque hay mujeres que usamos esas clínicas. Y ¿dónde estamos dentro del debate?

Ni se nos pregunta ni (pareciera) nosotras nos paramos a dar nuestra opinión, participar, decir “alto” a todos esos asaltos a nuestro cuerpo y nuestra libertad. Y creo que es importante y esencial que lo hagamos. Como con los partos, mientras las usuarias, las mujeres y nuestras familias/amistades que nos rodean y acompañan, no decimos nada, no exigimos, no nos tomamos la libertad de decidir nosotras, el patriarcado seguirá vivo y bien, gracias. Se seguirá hablando de los “derechos del no nacido” más que del nuestro, de los médicos que irán “directito al infierno” más que la necesidad de las mujeres de tomar decisiones libres, de determinar nosotras mismas como vivir nuestra vida, nuestra sexualidad, nuestro cuerpo. No me mal interpreten, agradezco que estén esas/os médicas/os que practican abortos, que apoyan la libertad de las mujeres, que confían en las mujeres, que creen que las mujeres tomamos decisiones informadas y conscientes. Pero siento que no deberían estar en el centro de un debate que debería ser sobre, por y para las mujeres (y sus familias/amistades), uno porque se exponen como blancos (y se les trata como tal, no solamente ellas/os se ponen pues…) y dos porque, como dije arriba, estarían sin trabajo si no hubiera mujeres que acudieran.

También en el Distrito Federal, México, si una acude a las clínicas que ofrecen abortos (hasta las 12 semanas), cuando las mujeres se forman a las 6/6 y media de la mañana hay grupos pro vida, rezando, ofreciendo ultrasonidos en un camión que estacionan al lado de las clínicas (que sabemos son falsos porque se han metido mujeres no embarazadas y les muestran en el ultrasonido las caras de sus “bebés”, supuestamente de muchas más semanas que 12 y obviamente tratando de convencer a la mujer que no aborte y que dé en adopción a su bebé, si no la/lo quiere) y cantando que la guadalupana bajó del Tepeyac, mientras las rejas de la clínica se abren y las mujeres entran. A nadie le interesa obviamente en esos momentos discutir con esos grupos. Pero sí molestan. Sí incomodan. Sí culpan. Y aunque ahora las mujeres son el blanco (y no las/los médicas/os), no son una parte de igual poder en el debate, son apenas objetos sobre los que se vierten las acusaciones, el peso, la vergüenza.

Cada día acuden mujeres a esas clínicas, a veces 20, 30 mujeres. ¿Qué poder político tendríamos si todas las mujeres que abortamos (y también las que parimos, muchas con violación de nuestros derechos y libertades) habláramos, nos uniéramos, fuéramos partícipes activas del debate público? Yo no exijo que toda mujer hable de sus abortos pero abogo por tener una voz más fuerte dentro de la discusión. ¿La discusión sobre nosotras sin nosotras? Nunca más!