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No se olvida

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Bebés del dos de octubre! Nacieron hoy Nura y Alejandro (de diferentes mamás, aclaro), bienvenida/o! Nacieron en una fecha tan memorable, llena de significado, de dolor, de esperanza… de sentimientos encontrados. Y como Dos de Octubre no se olvida, quiero escribir un poco sobre qué significa, qué significa no olvidar la lucha, la idea de cambio, la esperanza.

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El otro día pasé por la marcha de las y los estudiantes del Poli (y de otras escuelas que se solidarizaron) y me emocioné, pensé, wow, genial, la gente sí está despierta, la gente sí se mueve, la gente sí actúa, la gente sí lucha… Me puse igualmente a pensar que muchísimas veces, como estudiante, se es activa/o, se lucha, se actúa, se tiene más tiempo (muchas veces, sé que no es el caso de todo el mundo)… pero sales de la carrera, agarras una chamba, tienes bebés, etc y nos volvemos a veces muy apagadas/os. No es que no tengamos las mismas ideas pero justificamos nuestra inercia con que no hay tiempo, con que el crío va al kinder, con que debo trabajar pa pagar la renta y mil cosas así. Yo no sugiero que eso sea mentira, sé que no lo es. Sí sugiero que hay maneras de integrar las dos cosas, la vida diaria, las obligaciones y responsabilidades que vienen de repente con un trabajo fijo (y no fijo), la crianza de hijas/os, la construcción de una casa, y la lucha, las ideas de cambio, las ganas de no perder la esperanza.

Pensé, esas luchas son importantes, esas marchas, esa organización son fundamentales. Pero sí es cierto que las luchas estudiantiles históricamente han sido unas de las más activas, de las más tajantes, y las más organizadas. ¿Qué pasa con las demás causas? ¿Qué pasa con otros sectores de la población que no se toman (porque no quieren, no pueden o creen que no pueden, etc) el tiempo y el espacio de hacer marchas, de visibilizar, de organizarse? No me malentiendan, yo no creo que las marchas sean EL instrumento de cambio, creo que hay muchísimas formas y todas son importantes, las marchas más que nada veo que son importantes para visibilizar, colocar el tema en el debate público, en las calles, no solamente en facebook y twitter (que tienen su importancia).

Entonces, ¿dónde están las marchas (pero mega marchas y con repercusión real) para exigir la aparición con vida de nuestras/os desaparecidas/os? ¿Cómo hacer campaña por los ríos, los mares y los campos, tan contaminados y maltratados aún siendo nuestra única fuente de vida/alimento? ¿Cuándo marchamos y hacemos ruido, pero chido, a favor de partos dignos, humanizados, nuestros? Esas causas son menos importantes? ¿Tenemos menos tiempo? Nos parece más fácil marchar en la universidad y ya que trabajamos, no hay espacio? El parto, el nacimiento, la única experiencia, junto con la muerte por la que atravesamos TODAS las personas sin excepción, no merece más atención? Dónde están las familias reclamando, ¿dónde está mi partera?

Ninguno de esos temas se puede separar del otro, todo es parte de una red, la lucha por partos dignos nos lleva al feminismo que nos lleva a la ecología que nos lleva al apoyo al campesinado que nos lleva a especies endémicas que nos lleva a justicia y soberanía alimentaria que nos lleva a pueblos indígenas que nos lleva a saber medicinal que nos lleva a partos…. y así continúa el ciclo (y faltan temas).

Entonces, hablando de partería, partos, mujeres, cuerpos, pienso que es muy importante

      1. Hablar e incidir – como sea que se haga eso, a través de marchas, plantones, proyecciones de películas, teatro, fanzines, cápsulas de radio, plática en un café, artículo en un blog, etc – como mujeres, hombres y familias; como dice una hermana partera “si tienes ombligo, esto te compete!”
      2. No organizarnos por separado. Claro está que cada quien trabaja y actúa desde su trinchera, nadie puede estar en dos marchas al mismo tiempo pero es fundamental mantener y alimentar la red.
      3. No solamente parir con partera, contratar una doula, tener un parto en agua, sino también hacer eso público (tal vez a veces es mejor hacerlo después del parto, pa cuidar los nervios de la suegra y la hermana y demás personas que se pueden poner susceptibles cuando les dices que parirás en casa), hablar de eso, difundirlo, marchar a favor de más parteras, más doulas, más (todos, no?) nacimientos en paz, en dignidad y con amor. Ese trabajo lo estamos haciendo poco a poco las parteras, doulas, y aliadas/os pero necesitamos el apoyo de las mamás que hemos acompañado, de los papás que hemos apoyado para una transición más llevadera hacia la paternidad (la GRAN incógnita, si la maternidad lo es, pos la paternidad igual…), las/los bebés que hemos visto nacer, recibido, abrazado, las familias que hemos visto abrazar el parto en casa, las mamás que han apretado las caderas de sus hijas en trabajo de parto, las/los hermanas/os mayores que han acompañado la bienvenida de sus hermanitas/os,….
      4. Dejar de hablar de CULPAS. Gracias!
      5. Hablar de nuestros abortos, de nuestros partos, de nuestra sexualidad. Hablar del rol del hombre. Hablar entre hombres de abortos, partos y “cosas de mujeres”. Hablar entre mujeres de abortos, partos y “cosas de mujeres”. Parte de por qué está TAN bien sostenido este sistema patriarcal (racista, etc etc) es que no rompemos el silencio, no señalar lo que vemos que está mal, que nos pesa, que nos prejuicia, que nos afecta, preferimos no informarnos, no responsabilizarnos. No digo que todo el mundo lo tenga que hacer pero entonces es asumir las consecuencias…

Así como comenté en el artículo “La discusión sobre nosotras sin nosotras” (https://cuerpomujerarte.wordpress.com/2014/09/22/la-discusion-sobre-nosotras-sin-nosotras/), creo que es esencial ser sujetas/sujetos de nuestras vidas, nuestra sexualidad, nuestros abortos, nuestros partos, y no “objetos del debate”, mujeres y hombres por igual.

Dos de Octubre no se olvida, ni tampoco las mujeres maltratadas en parto, ni los ríos contaminados, ni la falta de acceso a un aborto seguro, ni el genocidio de Ríos Montt, ni la destrucción arrasadora de la selva y su medicina, ni las/los compañeras/os desparecidas/os en nuestro país y en otros, ni la censura en China ni el asesinato de Thomas Sankara en Burkina Faso. Pero tampoco se olvida la esperanza, el amor, los huertos que empiezan a crecer en las esquinas de cada ciudad, la unión, las familias apropiándose de sus partos, las redes de apoyo, contención e información, no se olvidan las madres organizadas buscando a sus hijas, las tortillerías vendiendo tortillas de nixtamal y no de maseca, las doulas empezando a entrar a hospitales públicos, no se olvida el cambio que se está dando en cada rincón, con mucha creatividad y riqueza.

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